¡Mi hijo necesita ayuda!

¿Qué pueden hacer los padres?

La mayoría de los adolescentes que intentan o mueren por suicidio han dado algún tipo de alerta a los seres queridos por anticipado. Por eso es importante que los padres de familia conozcan las señales de alerta para que los niños que estén pensando en suicidio puedan obtener la ayuda que necesitan.

Mirar y escuchar

Vigile de cerca al adolescente que parece deprimido y retraído. Por ejemplo, las malas calificaciones pueden ser una señal de que su hijo se está aislando en la escuela.

Es importante mantener abiertas las líneas de comunicación y expresar su preocupación, apoyo y amor. Si su hijo confía en usted, demuéstrele que toma esas preocupaciones en serio. Una pelea con un amigo puede parecer poco importante para usted en el gran esquema de las cosas, pero para un adolescente se puede sentir inmenso e incontenible. Es importante no minimizar ni desestimar por lo que su hijo está pasando, ya que esto puede aumentar su sensación de desesperanza.

Si su hijo no se siente cómodo hablando con usted, sugiérele una persona más neutral, tal como otro familiar, un miembro del clero, un entrenador, un consejero escolar o el médico de su hijo.

Hacer preguntas

Algunos padres son reacios a preguntarles a los adolescentes si han pensado en suicidarse o hacerse daño. Algunos temen que al preguntar, van a sembrar la idea del suicidio en la cabeza de su adolescente.

Siempre es buena idea preguntar, aunque hacerlo puede ser difícil. A veces ayuda explicar por qué está preguntando. Por ejemplo, puede decir algo como uno de estos ejemplos:

“He notado que has estado hablando mucho de querer estar muerto. ¿Has tenido pensamientos de intentar matarte?”

“¿Te quieres suicidar?”

“¿A veces cuando los adolescentes pasan por algunas de las dificultades por las que estás pasando, piensan sobre el suicidio como una opción, es esto algo en que tú estás pensando?”

“¿Tienes ganas de hacerte daño?”

No juzgue: Su lenguaje, tono de voz y lenguaje corporal pueden hacer que su hijo sea abierto o cerrado con usted. Sea consciente de las maneras que usted se expresa con su hijo, utilice lenguaje no crítico, de apoyo y de reflexión. Por ejemplo:

No diga, “¡Esto es una locura!” En cambio diga, “Estoy preocupado y no estoy seguro de cómo apoyarte de la mejor manera con este tipo de sentimientos.”

No diga, “¿Por qué te querrías morir?” En cambio diga, “¿Cuáles son algunas de las razones por las que estás viendo el suicidio y/o la autolesión como una opción?”

No diga, “¡No hay ninguna razón para estar alterado por algo como esto!” En cambio diga, “Parece que estás realmente herido y alterado por esto, ¿cómo te puedo ayudar?”

Valide los sentimientos de su hijo: Utilice la “escucha activa” y bríndele a su hijo la oportunidad de ser escuchado. Evite el uso de declaraciones despectivas que minimicen los sentimientos de su hijo. Muchas veces los adolescentes sienten que sus sentimientos no cambiarán, o que la vida no mejorará. Como padre de familia, usted quiere crear oportunidades para la comunicación abierta y honesta. Invalidar los sentimientos de su hijo, o desechar su dolor puede crear obstáculos para la comunicación, la sinceridad y la confianza.

Recuerde que si su hijo recurre a usted, es porque QUIERE HABLAR. No quieren que sus sentimientos sean DESECHADOS, “Ay, eres solo un adolescente temperamental.” Por ejemplo:

No diga, “¡Las cosas siempre se arreglan!” En cambio diga, “Puedo ver que las cosas están muy difíciles para ti en este momento y que no sabes con seguridad cuándo van a mejorar.”

No diga, “Este sentimiento pasará.” En cambio diga, “Todo por lo que estás pasando es muy doloroso y real y puede tomar tiempo antes de que te sientas mejor. Estoy aquí para ayudarte a salir adelante de esto.”

No diga, “Eres solo un adolescente temperamental, esto pasará.” En cambio diga, “Ser adolescente es muy duro, el cuerpo y la mente pasan por muchos cambios que pueden afectar tu estado de ánimo, parte de tu irritabilidad puede ser normal, pero otra parte suena bastante serio.”

Encontrar ayuda

Si se da cuenta que su hijo está pensando en el suicidio, encuentre ayuda inmediatamente. Su médico le puede referir a un psicólogo o un psiquiatra, o el departamento de psiquiatría de su hospital local puede proporcionar una lista de médicos en su área. Su asociación local de salud mental o la sociedad médica de su condado también pueden proporcionar referencias.

Si su hijo está en una situación de crisis, la sala de emergencias local puede llevar a cabo una evaluación psiquiátrica completa y referirlo a los recursos apropiados.

Crear seguridad: Pregúntele directamente a su hijo si tiene un plan para el suicidio. Tome medidas de seguridad en su hogar y alrededores para minimizar las amenazas a la seguridad de su hijo. Por ejemplo: Guarde con llave todos los objetos filosos, medicamentos y otros productos tóxicos del hogar y asegure cualquier arma de fuego.

Confidencialidad: No hay confidencialidad cuando la vida de un adolescente está en riesgo. Si es familiar de un adolescente quien confió en usted con sus pensamientos de suicidio, dígale que usted tiene que informar a otros. Los secretos con respecto al suicidio son demasiado serios y potencialmente mortales como para guardarlos.

Supervisión y seguridad inmediata: Si siente que su hijo está en peligro inmediato de hacerse daño o actuar sobre los pensamientos suicidas, deben tomarse medidas inmediatas de seguridad. Usted tiene la opción de llamar al 911, contactar a un equipo móvil de crisis, o transportar a su hijo a una sala de emergencia para llevar a cabo una evaluación psiquiátrica.

Si la seguridad inmediata no es una preocupación: Si la seguridad inmediata de su hijo no es una preocupación en este momento, pero siente que su hijo puede beneficiarse de asesoramiento, tiene varias opciones.

Opción 1: Contacte a su proveedor de atención primaria y solicite una referencia a los servicios de salud mental y asesoramiento.

Opción 2: Contacte a su proveedor de seguros directamente y solicite una lista de proveedores dentro de su red.

Opción 3: Si no tiene seguro, hay agencias con escalas móviles relativas a la capacidad de pago en mayoría de las comunidades, estos se pueden encontrar en la red.

Opción 4: Llame a Teen Lifeline (602-248-8336 ó 800-248-8336) para ayudarle a encontrar una referencia que funciona para las necesidades de su hijo.

Coordinar: Mantenga informados a la escuela de su hijo y otras personas importantes en la vida de su hijo si es posible. Mientras más adultos estén informados sobre las batallas y circunstancias de su hijo, más seguridad creará para su hijo.

Si tiene problemas para identificar el siguiente paso, y necesita alguien con quien hablar, Teen Lifeline está siempre disponible para USTED, para escuchar y ayudar. Usted no está solo. 602-248-8336 (TEEN) o 800-248-8336 (TEEN)